El extranjero - Albert Camus


Desde un inicio este libro me recordó al de La Náusea de Jean Paul Sartre y al de La ampliación del campo de batalla de Michel Houellebecq. Existencialismo. En lo personal no me agrada mucho esta corriente filosófica, pero la encuentro interesante. Yo suelo darle significados a todas las cosas de mi vida. Creo que el enfoque que este libro le da a la vida no es para una persona como yo que desde pequeña fue educada bajo la religión católica y enseñada a creer en cosas que jamás nadie había visto pero que creían ciertas. La autoridad de mis padres me obligó a creer que esta era la manera correcta de ver al mundo y de creer aunque no se pueda comprobar su existencia.
Yo no digo que sea todo falso, pero menciono esto por el enfoque que uno le da a la vida después de ser educado de tal forma. Es muy cierto que todos, en algún momento moriremos y que este es el final de la vida, que si no hay nada más allá, la vida no tiene en absoluto ningún sentido de ser vivida y que todos los sucesos que ocurran pueden ser tomados con indiferencia pues igualmente carecen de algún significado final. Veo que el personaje siente amor y miedo, es curioso cómo los seres humanos tenemos esa capacidad de sentir, me pregunto cómo era la forma de su amor y su miedo, creo que era basado en vivencias pasadas y en hipótesis que se creaban en su cabeza que él mismo bloqueaba ya que le producían sensaciones incómodas.
En general esta novela me produjo cierta paz. Y me pareció hilarante la manera de actuar de las personas, nada razonable, nada comprensibles con él. Cada quien ponía sus propias reglas y actuaba basado en ellas aunque no todo se regía por las mismas reglas, ya que la cabeza del señor Meursault actuaba de manera tan distinta a las demás personas con las que interactuaba.
Vivir por vivir, solo existiendo, observando todo sin darle interpretaciones o sin inventarse objetivos ilusiorios. A veces uno tiene muchas preocupaciones, remordimientos, ideas en la cabeza que están todo el tiempo dando vueltas. Con este libro recuerdo que son solo pensamientos que no tienen efecto en la realidad que se vive en el momento presente, y que hay cierta paz en esa indiferencia. Que hay que aprender a verlo todo desde diferentes puntos de vista. Este libro abre mi mente a ver mi vida con otros ojos, no podría decir que "más realistas", porque debatir las realidades es un tema complejo, pues cada cabeza las ve distintas. Pero puede que sí, sea esta la más objetiva. Es como si se viera al hombre como un ser biológico interactuando con otros para al final morir. No se aferra a nada sentimentalmente, sino que deja pasar todo indiferentemente haciendo uso de su razón. Es como quitarle lo emocional a la vida. Me pareció curioso cómo en los juzgados, el que tenía la manera más elocuente de hablar y metía más ideas sentimentales era quien ganaba a la gente. No debería ser así la justicia, basada en emociones o creencias. Debe desglosarse con todo lo que implica la situación, la parte existencial y la sentimental y todas las otras partes que puedan sacarse de ahí, y saber interpretarlas aisladamente y en conjunto. Tantos años de existencia de ser humanos y no hemos aprendido a ser conscientes de que cada cabeza tiene una forma de procesar diferente, pero que hay una manera irrefutable de describir las cosas en la que todos podrían estar de acuerdo, como una base matemática en la que todos pudieran ver que dos mas dos es igual a cuatro y no tiene otro sentido.

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